Algo que escribí hace un tiempo y finálmente pongo aquí... disfruten :3
Trate siempre de mantener una correspondencia lo mas nutrida posible con mi Erich, desde que se fue a pelear una guerra, desde hace ya tres años. Lo enviaron a luchar contra una amenaza lejana, al otro lado de nuestro país.
Las primeras cartas fueron muy románticas y abstraídas de la realidad. Muchas no decían casi nada de lo que nos pasaba en la vida diaria. Yo le perfumaba los sobres, y el me escribía poemas realmente bonitos.
Siempre nos decían los portavoces del ejército que debíamos escribirle a nuestros esposos, novios, hermanos y conocidos, para mantener la moral de los soldados y darles la fuerza de voluntad. También nos decían que algún regalo de vez en cuando también era un buen gesto. Además, los envíos al frente no tenían ningún costo, incluso los paquetes.
Luego de unos meses, las cartas risueñas dieron paso paulatinamente a unas más realistas. Comenzábamos a extrañarnos, sobre todo yo a el, y empecé a escribir sobre lo difícil que resultaba llevar la casa sin él. Ya no estaba él para arreglar las tuberías y nuestro auto no volvió a salir del garaje. La cama se me hacía cada noche más grande.
Por su parte, Erich siempre me decía en sus cartas que la comida del frente era buena, pero nada comparada con cualquier sopa que le hiciera yo. Y eso que yo no cocino muy bien… pero supongo que casi cualquier cosa debe ser mejor que lo que les den.
También el lapso que tardaban las cartas variaba constantemente. Siempre anunciaban victorias en la radio, pero yo podía saber como se movía el frente aproximadamente, dependiendo de la frecuencia con que llegaban sus cartas. No era muy preciso, pero era mejor que confiar en lo que decía el periódico
. En algún momento, después de alrededor de 7 meses después de su partida, dejé de recibir correspondencia suya. Algo tenía que haber pasado, pero nadie quería decirme nada mas detallado que “las líneas de comunicaciones se interrumpieron”. Fue desesperante ver pasar los días, las semanas, sin poder saber de él.
Finalmente, después de 5 largas semanas, recibí una aliviadora carta de Erich, en que me contaba de un desastroso avance, y que habían sido rodeados, pero lograron escapar.
Después de eso, algo cambió en él. Sus cartas dejaron de tener ese toque de calidez que solía poner antes. Ahora parecían más como si estuviera escribiéndome sus memorias en ellas. Me hablaba de cosas que no entendía: tácticas, armas, algunas anécdotas y cosas así. Estuvo así por una semana, y luego no recibí más cartas.
Nuevamente me preocupé, pero esta vez fue por poco tiempo, no más de una semana. Esa carta cambió inesperadamente todo en mi vida. Decía lo siguiente, según recuerdo:
Amada Katiy
Siento mucho no haber podido escribirte nada bueno últimamente, y no decir nada interesante en las últimas cartas. He estado nervioso desde que el coronel Dazhke me asignó una misión especial para mi grupo, y había podido estar tranquilo.
Ahora, lo que quería decirte en esta carta es sobre esa misión, y la escribo antes de partir. Tendríamos que salir del campamento en camiones hasta la línea del frente, donde bajaríamos y continuaríamos a pie, infiltrándonos entre los enemigos y llegar a un objetivo predeterminado. Esto sería toda la parte de la misión que tengo autorización a revelar en este momento.
Quería también pedirte disculpas por todos los problemas que alguna vez te causé y decirte que siempre te amé. Lamento no poder estar contigo en estos momentos. Es realmente difícil describir como me siento en un papel, y menos con toda la presión de alrededor, pero si algo es seguro es que te amo por sobre todo, y cuando estemos allá afuera, tú me guiaras a cumplir esa misión a toda costa. Ningún precio es demasiado alto para mantenerte segura.
Para terminar debería decirte algo que, si sigues siendo la misma que se despidió de mí en la estación hace 3 años, ya debes sospechar. Si llegas a recibir esta carta, es porque la misión terminó, ya sea en éxito o fracaso, pagando yo con mi vida por esa acción.
Recuerda que prometí protegerte de todo sin importar las consecuencias, así que muero conforme de que cumplí con mi promesa.
Por siempre junto a ti,
Erich Freitenhoff
Al leer las últimas palabras, sentí como si todo se me viniera encima. Me negué a creer que eso fuera cierto, pero estaba firmado por su puño y letra, y mi Erich no es del tipo de persona que bromea con esto. No sabía que hacer, así que me tendí en nuestra cama, y ahí me desate a llorar, sollozando su nombre una y otra vez. No aguanté la presión de pensar en como sería todo sin él, así que hice lo único que me vino a la mente en ese momento de desesperación. Lo primero que encontré fue ese gran cuchillo de cocina.
No fue rápido, y estuvo muy lejos de ser indoloro; por un momento me arrepentí de lo que hice, pero luego la idea de vivir sin Erich colmó mi mente. De hecho, pude verlo frente a mi, extendiéndome su mano, como tratando de sacarme de allí. Después, todo desapareció.
No fue tan malo después de todo. Ahora tengo el resto de la eternidad para estar en paz junto a Erich, en las blancas montañas o las bellas praderas, o donde sea que queramos estar, felices.